No todo van a ser olas de ensueño y lugares idílicos…
DISTANCE | A Great Lake Surf Film from Parker Bement on Vimeo.
No todo van a ser olas de ensueño y lugares idílicos…
DISTANCE | A Great Lake Surf Film from Parker Bement on Vimeo.
Ha sido un verano de lo más atípico, supongo que no hace falta recordar los
motivos ni las circunstancias. Creo que esta vez la sensación de añoranza no es
tan intensa como en años anteriores. Eso sí, como se agradecían esos bañitos…
Hoy hace exactamente 10 años que este blog
veía la luz. El subtítulo (Surf desde Patos en plena cuarentena)
puede dar lugar a equívocos, en aquel 2010 yo tenía 42, así que nada que ver
con los malos tiempos que corren, una simple coincidencia. Es evidente que la
blogosfera vivió tiempos mejores, de ello dan fe los cientos de estupendos blogs que se han quedado por el camino y
que acaban como esas gasolineras abandonados en carreteras nacionales por donde
no pasa ni dios. No tengo pensado bajar la reja, aquí seguiré dejando mis
impresiones y agradeciendo las visitas.
Por mucho que repase la guía de Nick
Carrol o que dedique cientos de horas a los numerosos tutoriales de youtube
soy consciente de que mi nivel ha tocado techo. Es por eso que me veo en cierto
modo reflejado en la sincera y simpática respuesta de Ángel Mato (alcalde de
Ferrol) a una entrevista hoy en La Voz de
Galicia:
-
También
hace surf.
-
Pero soy un paquete. Empecé a los 40 años porque me parecía
asombroso que alguien pudiera ponerse de pie en una tabla y dejarse llevar por
una ola.
-
Vicente
Irisarri, también era surfista.
-
Ese sí, que era bueno, porque lleva toda la vida. Para mí,
esperar la ola mirando al horizonte con la mente en blanco es lo mejor que hay.
Soy casi de la misma quinta que Ángel (el del 71 y yo del 67), ambos
comenzamos relativamente tarde (fue a los 38 cuando probé esta maravillosa
droga…) y estoy seguro de que en más de una ocasión se habrá preguntado por el
motivo de esa demora. En todo caso esa simple y acertada afirmación sobre el
punto donde todos fijamos la vista pone de manifiesto que sabe disfrutar del
momento. Volviendo a mi declaración de intenciones, he desistido de alcanzar
ciertas cotas, aéreos y ciertas maniobras no están a mi alcance a no ser que me
pudiese reencarnar. Una cosa sí que es cierta, cada vez que me dirijo al agua
tabla en mano soy el tío más feliz del mundo.
Así despertó este domingo. El sol tímidamente hizo acto de presencia en algún
momento del día. Con o sin su compañía la jornada resulto placentera.
Con el paso del tiempo he desarrollado una cierta animadversión a las
multitudes. En la medida de lo posible escapo de las aglomeraciones, me gustan
las calles con pocos transeúntes, los restaurantes pequeños, las salas de cine
cuanto más vacías mejor, arenales desiertos, calas escondidas y picos con
cuatro amigos. Miro con detenimiento estas imágenes y me pregunto si en algún momento
ese leve balanceo del agua podrá resultar placentero, quizás sí, aunque yo
tengo mis dudas…