domingo, 7 de agosto de 2016

El tiempo y las promesas

‘La única función del tiempo es consumirse, arde sin dejar cenizas’ (Elsa Troilet 1896-1970)

Siempre me había resistido utilizando como excusa las molestias que me provocaba en la muñeca. Aquello me había valido más de una reprimenda por mis continuos retrasos al tiempo que llegue a desarrollar una gran facilidad para inventarme cortadas imposibles de creer. Por lo general utilizaba tres sistemas para calcular los minutos en el agua, si había gente alrededor buscaba ese bulto en la muñeca que denota que hay reloj, aunque he notado que no es habitual llevarlo. Luego está la técnica del “frio”, es decir, cuando el dedo gordo del pie se queda muñeco y ofrece resistencia pasiva, esto acompañado de alguna que otra molestia muscular me solía avisar de que el baño tocaba a su fin, sobre todo en invierno. La otra opción era confiar en mi capacidad para calcular los minutos y las horas, he de confesar que en alguna ocasión lo llegue a clavar. El tema es que al final no me ha quedado más remedio que claudicar y volverme un esclavo de las manecillas, aun así sigo saliendo tarde del agua.

Por cierto, hablando de agua…