domingo, 16 de marzo de 2014

Por Doniños



Llegábamos a media tarde del sábado. La idea era disfrutar de un tranquilo paseo por la zona y dejar la intentona del baño para el domingo.


Cielo despejado y estupenda temperatura

 Calma


No me canso de ver este paisaje


Escaleras de madera y pasarelas, los grandes miedos de Buster


Las dunas presentan los efectos de los temporales



El domingo amaneció algo fresco, pero a medida que avanzaba la mañana se disparaba el termómetro, al menos en la ciudad. Había quedado con Carlos Bremón, al que no tenía el gusto de conocer en persona. Me había hecho una idea sobre cómo podía ser, me imaginaba una persona amable, interesante, entrañable y con mucho que contar, creo que con lo anterior me quedo corto en cuanto a su perfil. Lo cierto que tanto Carmen como yo disfrutamos de un rato muy agradable de charla, hubiéramos seguido de muy buena gana en aquella terraza pero el tiempo se echaba encima. Nos despedimos del bueno de Carlos y pusimos rumbo a Doniños.




Nada que contar de los 90 minutos de baño. A pesar de que el balance fue inexistente es curioso como salí del agua con una extraña y placentera sensación. Algo tiene este lugar que hace que te sientas mejor aun cuando no se cumplen las expectativas. ¿Con que me quedo de estas apenas 30 horas? Con la persona que me aguanta, con el amigo fiel, con el paseo, con la trufa XXL, con el irlandés, con el viento, con la dificultad para conciliar el sueño cuando cambias de colchón, con la simpatía de las personas a las que acabas de conocer, con la tortilla y el horizonte…


Sé que volveremos



2 comentarios:

  1. Pasadón de lugar...Habíamos pasado unos días por ahi pero en verano y la verdad a pesar de estar muy agusto, no molo demasiado...ya sabes que costa y verano es un tanto raro para los que vivimos a pie de mar todo el año!

    Buenas fotos...PD: al igual que yo, toca limpiar el sensor!! ;-)
    Un saludo Fran!

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    1. Hola Gonzo!
      No cabe duda de que en verano muchos lugares pierden parte de su encanto, pero este en concreto creo que mantiene intacto su atractivo. Sus dimensiones hacen que que consigas estar a solas en pleno agosto, al menos asi lo veo yo.
      Lo del sensor la verdad que ya lo dejo por imposible, no entiendo como apenas unos dias despues de haberlo llevado a limpiar me aparecio de nuevo una mota, sobre todo teniendo en cuenta de que no habia cambiado el objetivo...:(
      Venga, un saludo!

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