lunes, 16 de abril de 2012

El día que cambio su vida

Esta historia sucedió hace algunos meses. El pasado sábado 14 la vi publicada en el Faro de Vigo. A continuación transcribo literalmente el artículo firmado por Marta Villar.
 
Pinio, del infierno a los Alpes

Dos peregrinas suizas hallan en Fisterra a un perro malherido, sufragan su tratamiento en una clínica y le mandan en avión a Zurich, donde vive ahora


 
De estar abandonado en una cuneta, lleno de cortes y quemaduras que causaban horror, a estar sano y a corretear feliz por las montañas de los Alpes suizos. Esta es la historia de “Pinio”, que ha emocionado a los vecinos de A Costa da Morte, y también la de Ruth y Patricia, dos peregrinas que salvaron a este perro y le han dado una segunda oportunidad. 

Una fina argolla incrustada en la carne casi lo seccionaba a la altura de las patas traseras. Por el resto del cuerpo tenía cortes y quemaduras tan grandes que era imposible suturarlas. Y, sobre todo, temblaba continuamente de miedo. Así llegó hace unos meses Pinio, un típico y noble palleirán galego, a la clínica veterinaria Argos, en Cee. Un video muestra la vida de este can hoy en día: tan feliz que no puede parar de correr y saltar dando vueltas en circulo alrededor de sus nuevas dueñas, que se parten de risa haciéndole caricias y tirándose en la hierba para jugar con el en las cumbres de los Alpes suizos. Entre estos dos instantes existe toda una historia que se ha extendido de boca en boca por la comarca y que sus habitantes difícilmente olvidarán.

Horror en el camino
Ruth y Patricia, madre e hija de nacionalidad suiza, llevaban cientos de kilómetros a sus espaldas recorriendo el Camino de Santiago hasta Fisterra. Allí se toparon en una cuneta con un perro color canela, de cabeza pequeña y patas largas, tan herido que se sintieron horrorizadas y se olvidaron del peregrinaje. “Llamaron a un taxi y las trajeron a esta clínica. Ellas querían llevárselo a Suiza pero les dijimos que necesitaba mucho tiempo para curarse y tenían que volver en una semana. Les dijimos que lo daríamos en adopción una vez se recuperase pero tenían clarísimo que querían llevárselo con ellas y que corrían con todos los gastos”, explica una de las veterinarias de Clínica Argos, Irene García Patiño.

El animal, bautizado como Pinio por las dos peregrinas antes de marcharse, requirió un mes y medio de cuidados hasta su recuperación. “Primero lo operamos. Le dimos calmantes y le quitamos el cable que tenía incrustado alrededor del lomo. Después cosimos las heridas pero algunas eran tan grandes que los puntos no aguantaban tanta tensión, y hubo que optar por hacerle curas continuas hasta que cicatrizó la carne. Y poco a poco, con medicación para la infección y el dolor, se fue curando y le vimos la cara, porque cuando llego tenía los ojos tan hinchados que ni se sabia como era. Llegó con mucho miedo, muy delgado y desconfiado. No sabemos que le pudo pasar, hasta que punto tenía daños por un accidente y cuantos fueron hechos a propósito”, recuerda Irene García.

Mientras duró el proceso de curación, Ruth y Patricia, las dos peregrinas suizas que lo encontraron, no dejaron de comunicarse a diario por correo electrónico con la clínica veterinaria para conocer su estado y su evolución. “Lo pagaron todo ellas, la curación, los días de estancia en la clínica, medicamentos, operación, el transportín, el microchip, las vacunas, el pasaporte y todos los trámites”.

Una vez que Pinio estuvo curado, sus salvadoras le pagaron también el billete de avión a Suiza. Salió del aeropuerto de Alvedro, en A Coruña, rumbo a Zúrich, con previa escala en Madrid.

“En el aeropuerto nos enteramos de cuánto lleva el papeleo, estuvimos mucho tiempo hasta tener todo en regla para que pudiese volar”, cuenta Irene.

“Cuando se fue en el avión, fue horroroso. Lo pasamos fatal, verle marchar. Y él igual, lloriqueaba. Luego ellas ya nos dijeron que había llegado bien, y ahora nos mantenemos en contacto regular por correo electrónico, como este vídeo que nos mandaron de Pinio en los Alpes. Se le ve tan feliz. Tuvo mucha suerte. Y se lo merece”.






Poco se me ocurre más que decir. La capacidad de hacer daño y esos límites de sadismo solo pueden ser patrimonio de nuestra miserable raza humana, afortunadamente gestos como el de Ruth y Patricia todavía nos hacen albergar algo de esperanza, para ellas todo mi cariño y admiración.

13 comentarios:

  1. Nazis hay en todos lados, por desgracia...

    Por suerte queda gente decente en este mundo, bien como dices. Un saludo!

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  2. Fer, siempre que veo estas historias se me revuelve el estomago. Eso si, la imagen del perro correteando me da la sensación de que estuviese como en el cielo.
    Saludos!

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  3. Xente coma Ruth e Patricia faime ter esperanzas na raza humana...
    Cada dia que pasa espero con mais fe que exista o "Karma" e que a xente que faga actos coma este sexa recompensada nesta vida, e que a xente que maltrata asi a animais ou que faga o mal sufra nesta vida...

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  4. Óscar, comparto o teu desexo. Dende logo e un xesto admirable por parte de Ruth e Patricia e como ben dices demostra que ainda non todo esta perdido.
    Unha aperta e graciñas por pasarte!

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  5. Siempre habrá gente como ésta madre e hija que me harán pensar que algo se podrá hacer respecto a éstos temas Fran.
    La triste realidad es bien distinta, a diario les torturan, abandonan etc., ahora llegará el verano y será horrible para muchos animales porque sus dueños "no se los pueden llevar con ellos de vacaciones", pues no se lo regales para navidad a tu hijo joder, no ves que crecen??.

    Me alegra saber que te preocupan éstas cosas amigo y que dediques entradas y tiempo en tú blog para ellas, gracias fran, con tú permiso lo comparto en mi facebbok y en el de mi mujer y si no te molesta en un grupo que tengo que toca éstos temas.
    Pongo el enlace con tú blog.

    Saludos y mis mejores deseos para éstas mujeres que seguramente luchen en el anonimáto como muchos otros para que animales como Pinio tengan una vida digna.

    NO COMPRES ADOPTA.

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  6. Jose, esta triste realidad permanece muchas veces tapada y cuando te la encuentras de frente parece mas propia de la edad media que de nuestros dias. El tema del verano como comentas tambien tiene lo suyo y es muy triste. Recuerdo que cuando lei la noticia en el periodico se me saltaba alguna lagrima, mas que nada de alegria y emoción por el destino final del perro y por la maravillosa acción de estas dos personas, luego por otro lado se me calentaba la sangre pensando en quien tenia la bajeza moral para hacerle esto a un animal. En cuanto a la información faltaria mas, no tienes ni que mencionarlo, nosotros gracias a ti tambien nos ponemos al dia de como van las cosas en cuanto al maltrato animal.
    Un saludo amigo!

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  7. Joder, me he quedado revuelto... pero me he llevado un alegrón de cojones!!!

    Gracias a la gente que todavía merece la pena!!

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  8. Impresionante el cambio que dio este perro. Es increible como apareció... que horror! menos mal que el video nos deja buen sabor de boca.
    Felcidades por el blog.

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  9. Miguel, esos pocos segundos en los que vemos al perro corretear tan feliz es como un balsamo, esperemos que algun dia este tipo de historias sean parte de un pasado que no volvera.
    Cuadonga, nunca pense que el cielo fuese de color verde, ese momento final nos alegra el espiritu, muchas gracias por pasarte, un saludo!

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  10. Una historia increible, en la que se reproduce lo peor y lo mejor del ser humano. Gracias por compartirla. Hay muchos perros como Pinio en refugios esperando a ser acogidos y a tener una nueva oportunidad.

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  11. Jesus, tu lo has dicho, lo peor y lo mejor... Un saludo y gracias por pasarte!

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  12. Joder tío esta foto me ha hecho llorar y el vídeo más aún, me alegro mucho por Pinio y sus dos amigas que ahora le dan vida.Y que más regalo se puede tener el saber que hay sentimientos que le hacen correr y saltar de agradecimiento cada día que pasa porque sienten como nosotros y sufren.A los que hicieron ese daño prefiero no gastar espacio...

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    1. Jorge, estoy contigo amigo. No se merecen ni el aire... Nos vemos, un saludo!

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