lunes, 22 de octubre de 2012

La cuestión y el dilema




Publicaba hace unos días El País un artículo -os recomiendo su lectura, abajo os dejo el enlace- sobre lo que podría venir a ser como nuevas formas de publicidad. Os lo planteo de la siguiente forma, imaginemos que este fuera un blog con miles de visitas diarias y el que escribe estuviese considerado un guru del mundillo del surf. Un día van y se ponen en contacto conmigo los responsables de una marca puntera y me proponen lo siguiente, a cambio de que yo haga una entrada/post acerca de un nuevo neopreno que me he comprado y lo magnifico que resulta ellos me mandaran un 4/3 y un 3/2 de ultima generación así como diverso material de su marca. Pues esa es la questión…¿que harías? Yo ya os adelanto que sucumbiría ante tan atractiva oferta, eso si, luego para tranquilizar a mi conciencia intentaría de forma privada manifestar que todo obedece a una campaña de marketing. Mas tarde posiblemente, los responsables de la marca en cuestión me notificarían que he roto la clausula de confidencialidad y por lo tanto ni trajes ni ostias. Al final quedas como el culo…
Ahora mas en serio, luego de su lectura este articulo avala alguna de mis particulares teorías sobre lo fiable de ciertas cosas y personas. Por ejemplo, casi nunca me suelo creer ciertos comentarios y valoraciones de usuarios, aunque siempre hay excepciones. Recuerdo hace 3 años, estábamos buscando un alojamiento por la zona norte de Galicia, encontramos un hotel muy bien situado, el precio era bastante razonable y se me dio por leer las valoraciones. Tenia una pega, resulta que en los bajos del hotel había una especie de tanatorio/funeraria, algo que a los clientes no les hacia mucha gracia. En este caso es evidente que es un hecho demostrable, pero en otras situaciones a mi personalmente los comentarios y estrellitas que le conceden a los artículos y demás pues como que no. Hay una parte muy interesante en este artículo firmado por Iñigo López Palacios que evidencia el nivel de papanatismo al que hemos llegado, como la simple mención en un tuit de un famosillo puede provocar que el personal compre tal o cual producto. Capitulo aparte el asunto de los blogs, aquí también hay par dar y tomar. Que decir de Facebook, hace algún tiempo también había leído que existía una empresa que por no recuerdo que cuotas te colocaba 50, 100, 150 o los seguidores que quisieras, eso dependía de lo que pudieses pagar. Pues eso, como decía el escritor americano Harlan Ellison…’The two most common elements in the universe are hydrogen and stupidity’
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/10/12/actualidad/1350059827_931510.html 

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